martes, 30 de diciembre de 2014

El Numero Cero Jedi

Monty miraba muy impresionado Coruscant, según estos jedi tenía mucha sensibilidad a la Fuerza, pero le preocupaba que ser el hijo de un Sith podría causar problemas. Benedicto One, fue un jedi que se tropezó con un holocron Sith en Korriban y fue corrompido por el lado oscuro, pero fue una verdadera amenaza teniendo poderes que superaban en gran medida los de varios Dark Siders modernos. Benedicto también prohibió que los jedi fueran a la Tierra, llevando el cadáver de varios al templo jedi y advirtiéndoles que si se metían en su territorio, no dudaría en combatirlos. En la Tierra no había este tipo de tecnología, incluso más impresionante de lo que leía en el libro de KND Jedi. Para ser el hijo de un señor oscuro, era muy diferente a su padre, muy valiente y con el coraje para superar muchas adversidades, se preguntaba también que hacia su cobarde hermano Benedicto One Jr, no podía culparlo no era seguro poder construir el módulo de destitución de memoria y el módulo recuperador para ganar. Monty, miraba todo fascinado y con el espíritu aventurero en alto. Con chances de poder vivir millones de aventuras y emociones. Y también para ser el hijo de un poderoso Dark Sider su aura mostraba mucha compasión y bondad. En resumen la esperanza y fe estaba con el. Estaba claro que ni Benedicto Padre ni Monty eran cobardes, pues todo lo hacían ellos mismos, se ensuciaban las manos y no temían enfrentarse a amenazas, padre e hijo tenían el mismo carácter pero por distintos caminos separados y además eran eficaces en sus metas, quizás por eso Benedicto siempre lo prefirió más a el que a su hermano menor pues lo veía como un reflejo suyo mientras que Benidicto Jr era cobarde ante su padre y fracasaba ante el. Pero, no podía pensar en eso tenía que mostrarse con la frente en alto y demostrar a los jedi que era un buen recluta. Según lo que entendía, ahora estaban en guerra con unos tipos llamados Confederación de Sistemas Independientes o separatistas para abreviar, por lo que escuchaba y oía de los clones parecían no ser muy diferentes a su padre, déspotas que no les importaba invadir y destruir mundos y esclavizarlos. En lugar de estar descansando había estado haciendo preguntas, sobre muchas cosas y quería saber más acerca de Coruscant. Y los Jedi en particular. Si su hermano hubiera estado aquí lo más probable es que estuviera, miraba también que el líder de la Confederación aparentemente era un ex Jedi que como su padre se pasó a la oscuridad. Otros oponentes, eran Asajj Ventress y El General Grievous ambos extremdamente peligrosos incluso para un jedi. Él no era tonto, necesitaba aprender más de sus enemigos para combatirlos. Tácticas y estrategias podían servir. Aterrizaron en la plataforma principal, frente al temple Jedi. Donde había tres jedi, esperándolos uno era grande, fornido de piel negra y otro verde y muy pequeño, pero en sus ojos se notaba el haber vivido mucho y visto muchas cosas. También había otro jedi con barba y a armadura similar a la de los clones. Monty One, se acercó y se presentó. Estiro su mano al jedi de baja estatura -Saludos, me llamo Montgomery One. ¿Ustedes son jedi? - Buenos modales tú tienes. Pues, yo el Maestro Jedi Yoda de la Republica Galáctica. -Mace le miraba de forma muy intimidante pero se agacho para estrecharle la mano. -Mucho gusto, Monty soy el Maestro Mace Windu - Bueno es hora de que vayamos a reunirnos con el consejo. - Sí, estoy listo para ser un jedi. ¿Qué tengo que hacer? Obi Wan le miraba y le recordaba mucho a Anakin, ambos de mundos un poco apartados del sistema de la Republica y ansiosos por ser un Jedi, le recordaba también a su difunto maestro Qui Gon Jinn con su actitud Pero para sus sorpresas, Monty ya había entrado corriendo muy entusiasmado hasta la entrada del templo. -Parece que está muy entusiasmado. - Recordarme a mí de joven el muchacho me hace. En cambio Windu miraba algo indiferente al muchacho terrícola. -No puede entrar así al templo. Rápidamente, Monty entro, esto fue tan genial como el día que encontró el Libro KND Jedi. Y finalmente paro algo cansado, aunque los jedi se sorprendieron de ver al muchacho se volvieron rápidamente a sus actividades. Monty, siguió caminando curioso por el lugar, era enorme, con estatuas de grandes figuras en algunas partes y miles de razas alienígenas. De pronto una mujer se acercó a él, tenía piel naranja y cuernos en la cabeza de color blanco y azul. -Disculpa, pequeño, pero el templo no está abierto a civiles o turistas por ahora. -Pero, yo soy un recluta para jedi, señorita. -¿Señorita?…tienes buenos modales. Pero, insisto solo pueden venir senadores, el canciller o jedi no un civil. - Ahsoka, déjalo él está con nosotros. - Maestro Kenobi, creí que era un intruso.

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